13 jun

Fin de la Infancia

ESCALERAS

Fin de la Infancia

Nunca pinté nada.

Jamás hice un poema.

No bailé mis esquinas

ni jugué mi placer erótico.

Deshojado, mohoso,

podrido…

Alienado y exorcizado

de la improvisación libre.

Suficiente en el estar.

Vulnerable en el ser.

Los sonidos y los silencios

de la carne desaparecen

para siempre.

Sin guion, con programa,

sin ideas, sin sentimientos,

con resultados tangibles.

Los nuevos yoes arrullan.

Sus cantos

fertilizan la confianza,

abren las llaves del juego,

de jugarse…

¿En dónde se desnuda la alegría?

Exploro mis rincones y esquinas

en un baile a escondidas.

Vuelvo a poblar la retina

a reorganizar el ojo

en crudos estallidos.

Lleno de resplandores,

de inspiración.

En la búsqueda del camino,

camino para encontrar-me.