23 jul

Momento Alimaña

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“Momento Alimaña”

Lo que sí me resuena y lo que no…y pongo el enfoque desde encontrarme en lo justo del propio camino, en el punto de no saber si todavía estoy yendo o volviendo, de vuelta a casa, con idas y venidas con lo que me toca. Quiero enfrentarme a mí mismo con provecho…tendré que hacer tabla rasa de contradicciones y disimulos, abstraerme de excesos y desvaríos, pasar por alto tergiversaciones,  desprenderme de …creencias e ideologías, huir de apologetas y detractores, me armo, en cambio , de mesura, paciencia, ecuanimidad, capacidad de asombro, dejando atrás tanta hojarasca acumulada e inacabable retahíla de prejuicios heredados. Me visto de inocencia y me sitúo más allá del bien y del mal. Es fácil sentirse atrapado en la espesa y pegajosa maraña, momento alimaña, que significa estar en la emoción personal y sufrida, y considerar la identificación personal como algo extraordinario y con unas cuantas lágrimas para dar cuenta de mi propio sufrimiento y bondad intrínseca, lo acepto con orgullo y dicha de comprender, de dejarme invadir por la voluptuosidad rápidamente sensual.

Desde ahí, desde la autoafirmación y pagando el precio de la impulsividad, me guardo de las personas que piensan conocer el camino. De los tecnócratas del espíritu, occidentalistas y orientalistas, oficialistas y alternativos. Aquellos que se esconden detrás de la meritocracia, los que con sus méritos utilizan la propia historia personal para medrar. Los que se elevan y sacrifican para salvaguardar la sanación planetaria. Los que conocen la verdad, pero la entierran bajo el espesor y las especias de la conveniencia, el  materialismo, la inseguridad, y el miedo.  El modo en el que malgastamos la vida en proyectos superficiales, artificiales, temporales, de agradable sabor  y atractiva apariencia, pero poca atención a su dedicación de su ser eterno. Los que utilizan la palabra verdad unida al miedo, los de aparente cercanía física y lenguajes sofisticados y lejanos…que no metafóricos, ni poéticos. Líbrame de los cantos del camino fácil y puerta ancha, de los vendedores de humo. De la coraza de la soledad, del escudo del cinismo, de la armadura de no enredarme en nada. Líbrame de juzgar las buenas intenciones de tod@s, incluidas las mías. Envuélveme en el manto sagrado de la Fé. Le pido a Dios que me de serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para lo que sí puedo y sabiduría para ver la diferencia. Vida que me sirva para aprender y que la viva, según ese aprendizaje. Es momento de apertura, de horizontalidad, de diversidad, de riesgo, de dar pasos concretos hacia nuestros sueños, de alegría y gozo, de entrega al otro, de tratar al misterio con cuidado, la relación final lo pide.