27 nov

Pieles sin Fronteras

Comencé tranquila, misteriosa, explorando…juegos nuevos, sentir del cuerpo….vacío de la mente…recreándome en los recovecos de mi cuerpo, disfrutando de las sensaciones próximas, en unión y con-tacto con mi ser. Descubro el PODER DE MI PIEL…. Sin Tacto, sentir a través de la piel emociones, sentimientos, hasta ahora sólo percibidos desde el corazón o la mente.
Investigué cómo es mi piel: suave, amorosa, curtida por el tiempo y el devenir, frágil, marcada con manchas, cicatrices, pecosa, porosa, ruda, absorbente, curiosa….Qué le gusta a mi piel: lo natural, lo auténtico, el roce de otras pieles, el con-tacto, un abrazo, el sol, la luna, el mar. Piel querida, piel madura, barruntada a jirones, a trancas y barrancas, cálida, ardiente, delicada, vividora, cultivada, apreciada, protegida, amada, valorada. Mi piel camina hacia la luz , es querida, apreciada y cuidada. Transparente, dulce, con cuerpo, olorosa. PIEL DIGNA.
Pleno de consciencia en el disfrute sin interferencias, dándome cuenta del momento presente y vivificando ese darme cuenta, arraigada, el momento dentro del movimiento, de mi cuerpo. Se abre una puerta al espacio y la piel de par en par, el espacio que se abre dentro del laberinto buscando su centro, y más que buscando, es el centro el que me encuentra. Y la experiencia cobra a través de las palabras, la observación, el compartir el desentramado de los tapices del cuerpo, todo ello incierto, en infinitos paisajes corporales que se transforman en pequeñas idas y venidas, ofreciendo frutos a cada paso.
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