16 oct

Post EL CUERPO SE MUEVE

movimiento

Cuando estamos desorientados, sin fuerza, faltos de vitalidad, agobiados, con  molestias y dolores concretos o no, agudos o crónicos, solemos identificar el problema que no nos deja fluir o seguir con nuestra vida o rutina. Identificamos los síntomas que no nos dejan caminar. Lo habitual es que recurramos a darle solución a través de nuestros esquemas prefijados e inconscientes de acallarlo o eliminarlo lo más rápidamente posible y seguir en nuestra dinámica de inercia o zona de confort. Esta forma de acallar lo que el cuerpo expresa en forma de molestia o sensación de angustia, ansiedad o de una forma más aguda, como un grito de alarma que no nos deja sino atender a ese dolor, es lo que nos lleva a recurrir a diferentes y concretas formas que están en el abanico de posibilidades de nuestra mente condicionada.

Por un lado, recurrimos a la medicina convencional con médico y recetas (la relación Padre-Hijo, que no le queda otra que seguir sus intuiciones sin saber por qué ni para qué, ni cómo ni dónde…) repitiéndose los hábitos, sin cuestionarse las conductas, ni las creencias que han creado el problema. Y en el mejor de los casos, si se cuestionan no se acompaña ni se guía. Uno se ve abocado a ir a diferentes terapeutas y terapias en un círculo de buscar el equilibrio perdido y encontramos diferentes enfoques buscando dónde está el bloqueo. Si tenemos un dolor articular que implica cronificación o dolor agudo vamos al osteópata o fisioterapeuta; si estamos cargados muscularmente, acudimos a un masajista; si estamos ante un bajón de energía a un nutricionista, si estamos con sobrepeso nos vamos a un dietista, a un gimnasio o a correr. También recurrimos a otras terapias con remedios naturales y energéticos. Si estamos confusos o con problemas mentales vamos al psicólogo y si es más grave al psiquiatra. Si los síntomas siguen produciéndose buscamos otras terapias o prácticas que exploran otros estados de conciencia. La persona se encuentra en un camino, en un laberinto con un multidiagnóstico y un montón de señales e interpretaciones que no son más que las distintas voces que ya habitan en uno mismo. Buscando una respuesta inmediata en la confusión se soluciona un problema y se desencadenan otras secuelas: más voces, más confusión y frustración.

La propuesta de Lo Holokoporal es la de ir transitando por los diferentes cuerpos que nos habitan en su dimensión holística de lo que nos conforma. Es decir, el cuerpo físico, el energético, el sutil o astral, el mental y el espiritual a través de las diferentes relaciones en que se entretejen sus diferentes niveles de vibración y conciencia para llevarnos a un nivel de bienestar y salud. Con la atención, la escucha, el silencio, el movimiento auténtico,  la danza, el arte, la palabra, el contacto, el tacto, el juego y la risa los mapas se abren, los espacios internos se expanden y abarcan todo lo que toca. Toda nuestra realidad cotidiana se abre ante nuestros nuevos puentes que hemos creado desde lo profundo de nuestro ser.

Esta terapia  se enfoca sobre el esquema chamánico de la persona: personalidad, los cuerpos y el alma. Los cuatro cuerpos (físico, energético, sutil o astral y mental) tienen diferentes naturalezas, diferentes sustancias y frecuencias vibratorias. El cuerpo físico ancla a los otros tres. Están entretejiéndose e influyéndose constantemente. Son entidades separadas por nuestra conciencia, estructuras separadas e independientes. Están conectadas al alma y reciben fuerza y vida; cada cuerpo es un vehículo distinto para el alma.

El cuerpo físico está en las sensaciones que tenemos. Para la mecánica del cuerpo utilizamos técnicas de desbloqueos.

El cuerpo energético o etérico apenas es más grande que el físico. Es la fuerza de la vida que vitaliza el cuerpo físico. Para ello, utilizamos técnicas de manipular vertebras, reiki, chi-kung, acupuntura, nutrición, etc…

El cuerpo astral o sutil es más amplio. Es un cuerpo de vividos colores, “chacras”, que almacena imágenes de recuerdos y siente las emociones. Su lenguaje son los sueños y los símbolos. Para ello, utilizamos técnicas como la gestalt (expresión de las emociones), bioenergética (posturas que traen recuerdos o sensaciones relacionadas a lo físico), trabajo de chacras, movimiento auténtico (usa la expresión del momento).

Cuerpo mental es el cuerpo de la estructura. Las diferentes partes del cuerpo físico están conectadas a través del cableado del cuerpo energético, el mental provee al cuerpo astral la sutil estructura subyacente. Estructura mental que hace posible el pensamiento. Este pensamiento es como una araña que recorre la estructura (los senderos y estructuras que determinan los sueños, las asociaciones y los pensamientos).

La habilidad de pensar es una capacidad de la personalidad, es una entidad de naturaleza muy diferente del alma y los 4 cuerpos. Según dicho esquema, cada uno de los 4 cuerpos tiene sensaciones diferentes que luego se mezclan en nuestra conciencia formando una sola experiencia cohesiva. Es la personalidad la que lo hace posible. Filtra las sensaciones de los 4 cuerpos y permite que surja a la superficie de la conciencia lo que juzga importante, determina cómo nos relacionamos con el mundo que nos rodea, con la realidad, interpreta los acontecimientos.

Cada uno de los 4 cuerpos puede ser herido y marcado con cicatrices en su propia forma particular. Un aspecto importante del modelo del alma es que el alma y la personalidad están fuera del alcance la una de la otra. Los 4 cuerpos están ubicados entre ellas, haciendo imposible una interacción directa. Son dos campos directos y separados. El pensamiento habitual de la personalidad no tiene acceso a la experiencia de atemporalidad, una experiencia innata del alma. Por tanto, la una y la otra son apenas conscientes de ambas, pero al mismo tiempo cada una de ellas está confrontada con las fortalezas y debilidades de la otra a través de los 4 cuerpos. Pueden aprender a sintonizarse la una con la otra y finalmente estrecharse las manos. Esto se produce cuando los 4 cuerpos están totalmente purificados a través de la práctica espiritual. Entonces el alma puede brillar a través de ellas y la personalidad sintoniza con el conocimiento y poder del alma. Los 4 cuerpos ya no son una obstrucción sino un conducto. La personalidad tiene que ser entrenada para ser más receptiva al alma, tiene que aprender a mantener el silencio interior que el alma necesita para hacerse sentir. Si sólo trabajamos cuerpo, el cambio es mucho más difícil, además de ser difícil saber en cuál de ellos tenemos la traba, ya que puede ser en cada uno de ellos.

Otras dificultades son heredadas, son actitudes y posturas que llevamos por generaciones en nuestras familias, entonces trabajaremos en la línea del tiempo con pnl o constelaciones.